Es más que una estación. Todos los trayectos en tren acaban aquí, lo que la convierte en la estación de término por antonomasia. Dentro de este edificio beaux- arts se ve desfilar todo tipo de viajeros.
La fama del reloj de cuatro caras que hay encima del quiosco de información rebasa con mucho su tamaño. Bajo el suelo hay un gigante laberinto de 52 km de vías, túneles y cámaras abovedadas.
El edificio actual data de 1913, realizado por los arquitectos Warren y Wetmore. William Wilgus fue quien ideó la famosa segregación de trenes, automóviles y peatones.