jueves, 30 de mayo de 2013

Nire euskera lo-kuluxkan zegoen



Llegué al barnetegi Maizpide de Lazkao con dos objetivos: aprender euskera y aprovechar mi estancia allí para conocer todos los pueblos de "la Gipuzkoa profunda". Objetivos cumplidos. El primero superado con creces, salvo una excepción: soy incapaz de aprenderme los números en euskera. Sólo me consuela saber que los “euskaldunes de toda la vida” también dicen los números en castellano. Actualmente soy capaz de situar en el mapa: Zerain, Zegama, Ataun, Gabiria, Ezkio-Itzaso, Gaintza, Ormaiztegi y por supuesto Lazkao.


Lazkao. A.M
En el aprendizaje de cualquier idioma hay que meter la pata para aprender. Pero en el caso del euskera especialmente, si lo haces, corres el riesgo de que tu interlocutor se  ría o se descojone.
Todos los "euskaldunes" tienen el tick incontrolable de corregir a un "euskaldun berri".Un bolígrafo rojo preparado listo  para atacar indiscriminadamente. Y lo más inquietante de todo, es que todos lo hacen, pero todos corrigen de manera diferente. Por ejemplo, ¿ Cómo se escribe: kuadrilla, kuadrila, koadrilla, koadrila?. ¡Las 4 formas son correctas!


Tres meses dan para mucho: visitar el mercado de Ordizia, aprender a hacer queso de Idiazabal y pan, coger una oveja entre mis brazos, correr por el monte 4 kilómetros en la carrera "Korrika" , visitar la fábrica de autobuses Irizar y hacer mi primera entrevista en euskera, a un señor de 63 años natural de Wyoming.

Mercado de Ordizia. A.M
Bertso afaria. A.M






















También he aprendido y entendido muchas cosas: el poteo en este pueblo es una religión, Ataún con sus cuatro barrios es una república independiente, que en Gipuzkoa no sabemos vivir sin discutir; ahora por el “Puerta a Puerta”, sin coche en el Goirri no eres nadie y a no ponerme nerviosa cuando una persona me habla en “hika”.





Este último mes tuve un “mintzalaguna”. El barnetegi te pone en contacto con una persona de Lazkao con la que tienes que quedar, sólo para hablar, en euskera por supuesto. En cuanto conocí a mi querido “mintzalaguna” me dijo que le sonaba mi cara. Tras un buen rato hablando con él ...... :“ Ya sé de que me suenas, eres la chica que en verano estabas siempre en la playa con el micrófono de Punto Y Radio”. Y sí, como pasa en los pueblos, yo ya tengo mi mote entre los jubilados de Lazkao “ Ainhoa, la de Punto Y Radio”.

El Txindoki desde Lazkaomendi. A.M
Muchas son las cosas que me llevo de este pequeño pueblo, además de amigas. Echaré de menos la paz y la  tranquilidad que da vivir en un pueblo. Pero  no voy a echar de menos a Benito, el burro que dormía bajo mi ventana y que tenía la fea costumbre de interrumpir mis “lo-kuluxkas”...

La mejor visita que he tenido durante estos meses de retiro, ha sido la de mis grandes amigos Guillermo y Daniel Rivas. Se presentaron en Beasain con sus bicicletas, estaban de paso, entrenando para nuestra próxima aventura: recorrer Etiopía en bicicleta.