martes, 26 de junio de 2012

Etiopía, viaje en el tiempo


Me dijeron que África engancha y que repites. Me recomendaron que fuera sin estereotipos y que me dejara sorprender. Me animaron a escribir todos los días diciendo una frase fulminante para un periodista: Sobre África  el primer día   escribirías una enciclopedia,  un mes una novela, un año una crónica y toda una vida una frase. Desde el primer día escribí y grabe, ser multimedia se ha convertido en una moda permanente. 

Etiopía es viajar en el tiempo y retroceder dos o tres siglos en la historia de occidente. Es recibir la hospitalidad y cariño incondicional de sus gentes. Es entrar en sus casas con tejados de uralita y degustar un maravilloso café, acompañado de intenso olor a incienso y palomitas. Descubrir que lo poco que tienen lo comparten con los Farengis, modo cariñoso de llamar a los extranjeros. Es aprender a saludar como ellos; chocando intensamente el hombro izquierdo con el derecho de la otra persona y viceversa y dar tres en vez de dos besos en la mejilla.

Tres semanas es lo que ha durado mi periplo por el Norte de Etiopía. Dos semanas en Wukro en la misión de Saint Mary con el pabre blanco Ángel Olaran, conocido por la gran labor que desempeña cuidando a más 700 niños huérfanos, víctimas inocentes de la guerra y del VIH. Pero también he recorriendo lugares con muchísima historia y arte en  ciudades como Axum, Lalibela, Gondar, Bahar Dar y Addis Abeba.

Durante las próximas semanas iré publicando en este blog contenido de mi viaje. La falta de una buena conexión a Internet es lo que me ha impedido publicar material antes. El  lema de la Revista Pangea, el proyecto de fin de carrera que realicé hace un año con mis amigos,  decía: Hemos descubierto la tierra, descubramos las personas que lo habitan. Al menos, lo he intentado.


Karibu( bienvenidos en suajili) a este blog


Recorrido interactivo del viaje



Avión Ethiopian Airline 
Avión de Ethiopian Airlines. A.M 

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