Ángel Olarán esta noche continuará trabajando a destajo en su despacho para sacar adelante a los más de 700 huérfanos que tiene a su cargo. Con su energía infatigable sigue siendo un ejemplo diario para todos aquellos que le conocemos y que hemos tenido el gusto y el placer de convivir con él y de todos aquellos que leen nuestras historias. No le gusta ser protagonista, pero si lo tiene que ser para sacar adelante a sus huérfanos, lo hace. Es una de las personas más coherentes que he conocido a lo largo de mi vida; dice y hace lo mismo que piensa. Una vida entera dedicada a los demás, viviendo 20 años en Tanzania y más de 20 en Etiopía.
La visita nocturna diaria a las familias es un ejemplo de la dedicación absoluta hacia los demás, escuchando sus problemas, asumiéndolos como propios y trabajando para lograr solucionarlos. La alegría que Abba Melaku, ángel de Dios como es conocido en Wukro, ha traído a este pequeño pueblo de la provincia del Tigray es incalculable. Una lección de vida la que Ángel nos da a todos, recordándonos, entre otras muchas cosas, que Iglesia es esto y no lo otro.
Una pequeña muestra de la alegría que se respira en las casas que Ángel visita cada noche.
La visita nocturna diaria a las familias es un ejemplo de la dedicación absoluta hacia los demás, escuchando sus problemas, asumiéndolos como propios y trabajando para lograr solucionarlos. La alegría que Abba Melaku, ángel de Dios como es conocido en Wukro, ha traído a este pequeño pueblo de la provincia del Tigray es incalculable. Una lección de vida la que Ángel nos da a todos, recordándonos, entre otras muchas cosas, que Iglesia es esto y no lo otro.
Una pequeña muestra de la alegría que se respira en las casas que Ángel visita cada noche.